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TANDIL-EL HOSPITAL PUBLICO EN PROBLEMAS

Esta semana surgieron malas noticias para el hospital público de Tandil, Ramón Santamarina, con material fotográfico que dejó entrever serios problemas vinculados a la limpieza y el mantenimiento del lugar.

Publicadas por el portal de noticias Tandil Diario, las imágenes pusieron en aprietos por estas horas al administrador del centro de salud, el contador Darío Pretti, que llegó a reconocer parte de las deficiencias en el servicio a partir de un alto ausentismo de las mucamas.

Según los datos brindados por la prensa, el hospital cuenta con un total de 126 camas, de las cuales 7 están en la guardia, 8 en la Terapia Intensiva y 111 en las salas. Además, hay 11 cunas dispuestas en neonatología. Sin embargo, de acuerdo a una denuncia anónima, el faltante de sábanas y cubrecamas es notable: existen sólo 50 juegos.

A partir de estas cifras y teniendo en cuenta que para un correcto funcionamiento, un hospital debe disponer de tres juegos de sábanas por cama, el Ramón Santamaria debería poseer aproximadamente 360 juegos.

“El poco stock ocasiona que las sabanas sean lavadas a base de cloro, para poder quitar rápidamente las manchas y estar disponibles en un corto período de tiempo, por consiguiente se produce un quemado de las telas” explicó la testigo del triste fenómeno en diálogo con el mencionado portal informativo.

De acuerdo a los datos brindados, el reclamo por incorporar a una mayor cantidad de mucamas para la limpieza del nosocomio central es viejo, pero mientras tanto, en el Hospital de Niños, se gastarían casi 450 mil pesos al año para contratar un servicio de limpieza privado, que según algunos empleados, sólo se dedica a intervenir en el sector administrativo del hospital.

Un párrafo aparte mereció además el tratamiento de los residuos y su acumulación en sectores de acceso público al Santamarina, con el peligro que eso constituye. En la misma denuncia, se retrató a un vehículo con patente vieja, sin seguro ni verificación, como la unidad de transporte encargada de llevar basura y ropa de cama sucia, pero también de traer la ropa de cama limpia, por lo que no se estarían respetando las normas de seguridad e higiene.

Por si fuera poco, ante estos evidentes problemas, es una incógnita como se lleva adelante el tratamiento de los residuos patológicos, que no son cremados en el hospital, sino que se terciariza el servicio.

El Tiempo

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